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¿Cómo hacer que el centro vuelva a ser de los barceloneses?

La importancia de que el centro de Barcelona recupere actividad económica y empresarial

Existe el riesgo de que el centro de Barcelona se convierta en un problema si no somos capaces de que empresas, emprendedores, centros de investigación y co-workings vuelvan a desarrollar su actividad en él. La mejor manera de luchar contra la gentrificación y guetización del centro es con más puestos de trabajo en él.

Barcelona, como todas las ciudades globales, se encuentra ahora vacía de visitantes y con el reto de volver a activar su economía en unas condiciones que todavía son inciertas debido a la crisis de la Covid-19. Aún así, la ciudad cuenta con una gran ventaja: se ha ganado el mérito de estar entre una de las ciudades más atractivas del mundo para el talento.

Sin embargo, Barcelona tiene también un gran reto: en los últimos 18 años la actividad económica en el centro de la ciudad ha perdido diversidad y demasiados metros cuadrados, lo que pone en riesgo el equilibrio del centro y acelera su tematización y gentrificación.

Más de 720.000m2 de oficina del centro de Barcelona han sido transformados en hoteles o viviendas. Un número no menor al que hay que sumarle los retos en el sector de la restauración y el comercio, donde están en riesgo y desaparecen los comercios emblemáticos y proliferan las propuestas homogeneizadas globales, algunas de baja calidad. Ahora que, además, el turismo tiene grandes interrogantes a corto plazo es el momento de poner en marcha medidas dirigidas a atraer nueva actividad económica al centro de Barcelona y con ella conseguir que nuestro centro recupere su identidad y corazón económico de la ciudad, con todo lo que ello implica en calidad de vida, propuesta comercial, mejoras en la educación, servicios seguridad y accesos.

Transformación a través de empleo de calidad

Para atajar este reto, la llamada “economía del conocimiento” (innovación, investigación, emprendimiento…) podría convertirse en el gran motor de transformación de la zona del centro de Barcelona. De este modo, se aportaría actividad privada de nueva generación, puestos de trabajo de calidad, ingresos y un potente impacto económico en le tejido comercial y de restauración de la zona. El centro de Barcelona cuenta con suelo, equipamientos y edificios singulares que pueden dedicar sus usos a la economía del conocimiento.

Una claro ejemplo de esto es el conjunto de Pier que promovido por Barcelona Tech City están dando nuevos usos emprendedores a espacios del centro histórico de Barcelona como el Pier01 con los Tinglados del Port o los nuevos Pier desarrollándose con éxito en la zona. Los 10.000m2 del Pier01 en el Port Vell son el mejor ejemplo de lo que podría pasar si, en lugar de casos aislados, hubiera una política sistemática de devolver actividad económica al centro de la ciudad.

El hecho de que en el centro de Barcelona se ubiquen puestos de trabajo de calidad redunda en que la oferta de comercio de proximidad también se dirija a esos nuevos vecinos que pasan a ser clientes de tiendas, bodegas, servicios que, de esta manera, añaden dinamismo y diversidad a una economía del centro de la ciudad muy orientada al visitante, que se estaba convirtiendo en su principal cliente. Además, la restauración (tan afectada por la crisis) se dinamiza y adquiriría también nuevos clientes.  Una elemento muy nuestro volvería a las pizarras de los restaurantes: los menús de mediodía y las comidas de negocios.

Barcelona cuenta con un gran activo para atraer talento: muchos profesionales sentirían un fuerte estímulo con la idea de trabajar en el centro de una ciudad como esta

Disponer de oferta de m2 de actividad económica también en el centro de Barcelona puede ser un nuevo estímulo para el crecimiento económico de la ciudad y para la creación en el centro de nuevos puestos de trabajo.

Identificar espacios en el centro

En unos años en los que, además, Barcelona sufre de un déficit de metros cuadrados para oficinas en el centro de la ciudad, la propuesta de Barcelona Global se basa en el hecho de que la administración agilice la transformación de edificios enteros en desuso hacia usos de la economía del conocimiento, a través de una oficina de tramitación y transformación urbanística y de protección del patrimonio.

En colaboración con Cushman & Wakefield, se han identificado, a modo de ejemplo, 18 edificios y solares de titularidad pública, semipública o privada, que o bien están en desuso, están infrautilizados o tienen usos que ya no están justificados en el centro de la ciudad. En total, más de 243.000 m2 que podrían pasar a tener nuevos usos, a acoger nuevos empleos y a dinamizar Barcelona. Y hay más.

Bajar al centro de Barcelona no debería ser solo una manera de ir a comprar, comer o visitar, sino también para trabajar y reunirse

Por otro lado, reeconomizar el centro de la ciudad ampliando los puestos de trabajo disponibles e impulsar nuevos proyectos con los edificios en desuso en los diferentes barrios puede tener otros efectos muy interesantes: diversificación económica, que ayudaría a combatir la gentrificación y concentración de espacios de oficinas en pocas zonas de la ciudad, y renovación de la oferta comercial, restauración y residencial de las zonas beneficiadas con la llegada de trabajadores.

Esta es una realidad que ya tiene evidencias y casos de éxito en muchas ciudades europeas y que demuestra la convivencia entre lo público y lo privado. Algunos ejemplos son la Halle Freyssinet – Station F, antigua estación de tren de París convertida en el centro de startups tecnológicas más grande del mundo. 

Cómo acelerar el proceso

Y para que todo esto pueda llevarse a cabo con la mayor eficiencia y dinamismo posible, Barcelona Global cree necesaria la creación de una oficina de agilización administrativa para la tramitación de cambios de usos, licencia y otros trámites necesarios.

La clave de la propuesta está en que desde el Ajuntament se facilite al máximo la transformación de usos y la rehabilitación de edificios enteros en la zona del centro.