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Visitamos el Gran Teatre del Liceu

En Barcelona se encuentra uno de los teatros más grandes del mundo, donde la magia de la ópera y de la música clásica cautiva tanto a melómanos como a espectadores casuales

Gran Teatre del Liceu estrena su nueva temporada 2020/21 con la voluntad de volver a ser un espacio de convivencia y experiencia, donde los espectadores puedan disfrutar de una gran variedad musical con ambiciosas e innovadoras escenografías.

El Liceu, que es como mejor se le conoce entre los barceloneses, fue inaugurado en 1847 de la mano de un grupo de burgueses de la ciudad. A diferencia de los demás teatros de ópera europeos del momento, la Monarquía no participó ni en la construcción ni en el mantenimiento del teatro ya que toda la financiación provenía de aportaciones de accionistas particulares. Miquel Garriga i Roca fue el arquitecto encargado de la construcción. Las obras duraron dos años y fue Josep Oriol Mestres quien terminó la obra. En el momento de su inauguración, el Liceu era el teatro más grande de Europa: tenía capacidad para 3.500 espectadores.

Un grave incendio en 1861 destruyó la Sala y el escenario, pero los propietarios reunieron los recursos suficientes para volver a levantarlo justo un año más tarde. Después de aquel incidente, y durante más de 130 años, el Gran Teatre del Liceu fue testigo de la gran transformación de la ciudad y de sucesos políticos y sociales. De hecho, sufrió un atentado en 1893, cuando el anarquista Santiago Salvador lanzó dos bombas sobre la platea del teatro durante una función, dejando una veintena de muertos.

Por los escenarios del Liceu han pasado grandes nombres internacionales del mundo de la ópera como Montserrat Caballé, Luciano Pavarotti o Plácido Domingo

Sin embargo, el Gran Teatre del Liceu ha brillado mucho más por sus grandes estrenos de obras de Wagner, Verdi, Puccini, Rossini, Bellini, Bizet, entre otros, que por estos trágicos episodios. Y lo ha hecho junto a las figuras más importantes de la lírica internacional como Victoria de los Ángeles, Jaume Aragall, Renata Tebaldi, Mario Del Monaco, Mirella Freni, Giuseppe Di Stefano, Maria Callas, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y, la inigualable, Montserrat Caballé, quien consideraba al Liceu como su segunda casa por actuar en él durante más 30 años. 

En 1994, el que se había convertido en uno de los símbolos emblemáticos de Barcelona volvió a arder. Tal y como lo definió el director general de entonces, Josep Caminal, esto fue un ‘siniestro total’ que golpeó duramente a toda la ciudad. Pero la respuesta inmediata de las autoridades y de la sociedad civil fue tan extraordinaria que, como el ave Fénix, el Gran Teatre del Liceu resurgió de entre sus cenizas y volvió más grande que nunca.

Reapertura del Teatro

Solo cinco años más tarde, en 1999, se celebró la función inaugural del nuevo Teatre, con un edificio íntegramente restaurado, copiando a la perfección su estilo anterior para la reconstrucción de la Sala y el escenario, pero completamente renovado en su interior. Con un aforo para 2.292 espectadores y cinco anfiteatros, cuenta además con un escenario que es el núcleo de una gran torre escénica alrededor del cual se organiza todo el edificio. En sus entrañas podemos descubrir equipamientos de gran envergadura y complejidad, un innovador sistema que se levanta 40m por encima del nivel de escena y se hunde 24m por debajo. Esta técnica avanzada permite montar y desmontar las producciones, tanto en los cambios de escena como en la alternancia de las obras, de manera mucho más ágil. Por esto, no es de extrañar que en cada temporada se estrenen más de diez producciones diferentes de éxito internacional, donde las voces más prestigiosas y otros artistas nos ofrecen Ópera, danza y conciertos, atrayendo a más de 180.000 espectadores en la temporada 2018/19. De esta forma, el Teatre consolida el papel de Barcelona en el mapa mundial de la música clásica.

En la temporada 2019/20, la de los 20 años de su reapertura, el teatro presentó una propuesta artística mirando al futuro y recordando el pasado con grandes títulos como Turandot, rompedora producción dirigida por Franc Aleu, el mismo título con el que reabrió el Teatre en 1999. La crisis sanitaria actual hizo cerrar las puertas del Liceu durante algunos meses, pero la voluntad de ofrecer espectáculos en vivo y hacer emocionar al público desde su butaca ha sido el impulso para presentar su nueva temporada 2020/21, basada en la obsesión como pasión humana.

El Gran Teatre del Liceu ha demostrado que puede hacer frente a cualquier contratiempo que se le interponga y, como las últimas palabras de Calaf en Turandot, salir a gritar “Vincerò, vincerò”. 

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