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Barcelona y el arte: la ciudad creativa

Barcelona siempre ha tenido una estrecha relación con el arte y la creatividad siempre ha sido sello distintivo de la ciudad.

Barcelona cuenta con una emergente escena artística, fábricas de creación que la nutren, un establecido sistema de galerías de arte y una serie de coleccionistas que lo apoyan. Además, es una de las pocas ciudades del mundo que tiene un número de museos «de autor»: instituciones artísticas monográficas creadas por los propios artistas.

Es cierto que la ciudad no tiene un solo museo icónico como el Prado (Madrid), el Louvre (París), el Metropolitan (Nueva York) o el Museo Británico (Londres), pero Barcelona cuenta con una red de museos monográficos que albergan a algunos de los más grandes artistas del siglo XX: Picasso, Miró, Tàpies y Dalí.

El año 2025 marcará varios aniversarios importantes para estos museos; la Fundació Joan Miró fue creada por el artista en 1975 y celebrará su 50º aniversario; y la Fundació Tàpies celebrará el centenario del nacimiento del artista Antoni Tàpies.

Barcelona es también la sede del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) que tiene una de las mejores colecciones de pintura románica del mundo y que también alberga una admirable colección de arte gótico y barroco. El MACBA es un museo de arte contemporáneo ampliamente reconocido en la escena internacional; y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), que tiene una marcada personalidad catalana.

Coleccionistas

Una muestra representativa de este ecosistema artístico ilustra una característica propia: un número creciente de mecenas y coleccionistas privados que han preservado el patrimonio artístico de la ciudad. En un país sin tradición de coleccionismo público, los museos se han enriquecido también gracias a las donaciones del sector privado.

Asi, la ciudad alberga grandes centros culturales privados, como el CaixaForum, que recibe 750.000 visitantes al año. Las relaciones con los principales museos internacionales han permitido obtener importantes préstamos de galerías como el Louvre y el Prado, así como obras de arte para Fundación MAPFRE o la Pedrera.

La ciudad cuenta con una serie de museos monográficos creados por algunos de los artistas más relevantes del siglo XX: Miró, Picasso, Tàpies y Dalí.

En la escena artística, Barcelona también cuenta con las fábricas de creación, que fomentan y nutren a los artistas emergentes, el sector de las galerías comerciales establecidas y el grupo de coleccionistas que lo fomentan.

La ciudad cuenta con una variada oferta de galerías de arte: desde las más míticas como la Sala Parés en la calle Petritxol (la más antigua de Barcelona), pasando por las más nuevas como Bombon Projects o Alalimón en la calle Trafalgar.

Las galerías de la ciudad generan sus ventas mayoritariamente gracias al sector privado, es decir, gracias a pequeños coleccionistas y aficionados del arte que se acercan a sus espacios para disfrutar de las exposiciones, aprender nuevas formas de arte y, en definitiva, vivir la experiencia transformadora del arte en primera mano.

En los últimos años varios artistas y galeristas se han trasladado a L'Hospitalet, creando un ecosistema artístico en este área de Barcelona.

Un clásico en la vida artística de la ciudad es la calle Consell de Cent, foco tradicional de ubicación de las galerías en Barcelona. Sin embargo, las galerías se mueven, y pronto la Calle Trafalgar cambió las tiendas de chinos, tan características de la zona, por todo un grupo de galerías jóvenes que encontraron en esta zona locales a precios más bajos.

Sin embargo, en los últimos tres años, más de 200 artistas visuales han trasladado su espacio creativo desde el centro de Barcelona a L’Hospitalet. La suma de iniciativas y sinergias con la ciudad y sus centros de arte está consolidando un ecosistema artístico distintivo en el área metropolitana de Barcelona.

Durante el año 2014, los pintores Pere Llobera y Rasmus Nilausen se instalaron en un edificio industrial en la calle Salamina y a ellos se unieron otros artistas. Se trataba de un perfil de artista poco frecuente en la ciudad: con trayectorias consolidadas y con el objetivo común de combinar el espacio de trabajo con acciones y actividades de carácter independiente.

Salamina sirvió de modelo para los artistas residentes que se trasladaron de Hangar creative Factory en Barcelona a L’Hospitalet: Matteo Guidi, Marc Serra y Diego Pahonessa abrieron en L’Hospitalet el espacio de creación Trama34 en 2016, que también acoge en el mismo edificio las galerías Nogueras Blanchard y Anna Mas Projects. La última promoción de artistas residentes de Hangar también decidió instalarse en 2018 en L’Hospitalet: situado en la avenida Carrilet, el espacio FASE. Un caso similar es el de Antoni Muntades, que ha decidido trasladar su estudio-residencia de El Born a la calle Corominas de L’Hospitalet.

Colaboración internacional y nuevos proyectos

Desde mediados de marzo y hasta finales de mayo, todas las galerías de arte de Barcelona tuvieron que cerrar sus puertas, lo que fue un momento muy difícil para un sector ya vulnerable. La mayoría de las galerías de Barcelona tuvieron que hacer frente a la situación de cierre generando iniciativas para que sus contenidos estuvieran disponibles online y se pusieran en contacto con su público a través de los medios de comunicación social.

Dada la gran crisis que ha traído consigo la pandemia del Covid-19, las galerías, lejos de resignarse, han encontrado oportunidades para internacionalizarse aún más gracias a las nuevas tecnologías, crear interesantes colaboraciones con museos e instituciones de arte en el extranjero y también han aprendido a crear otro tipo de interacción entre los artistas, el público y la galería.

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